Autora · Tinta de Luz Editorial
«Escribo las historias que de chica buscaba para leer.»
De Adrogué a Madrid, de un hobby de años a una novela publicada.
Sobre mí
Nací en Adrogué, en 1993, y me enamoré de la lectura desde muy chica. Crecí leyendo fantasía juvenil: Cazadores de Sombras, de Cassandra Clare, y Harry Potter. La primera sigue siendo mi modelo a seguir. La escritura vino después, de a poco: durante años fue un hobby que me acompañó sin pedirme nada a cambio.
Pude terminar Guerreros al Ocaso, que publiqué con la editorial Tinta de Luz. Fue un sueño cumplido.
Me recibí de Licenciada en Comercialización, pero en 2021 mi vida dio un giro y me mudé a Madrid, donde hice el Máster en Escritura Narrativa en la Escuela de Escritores de Madrid. En mis tiempos libres me encanta sumergirme en el anime y el manga, que siempre alimentan mi imaginación. También disfruto mucho del tenis y el fútbol, que me acompañan desde la adolescencia. Hoy sigo escribiendo: cada historia nueva es un desafío hermoso, y estoy muy feliz con este camino que sigo construyendo.
Novela · Fantasía juvenil con romance · 2026 · Editorial Tinta de Luz
Para quien creció con Cazadores de Sombras y todavía busca ese mundo.
Elaine es una chica que ha dedicado su vida a prepararse para luchar contra los demonios. El día de su cumpleaños, la sombra que siempre la vigiló finalmente se revela, marcando el inicio de un destino que nunca imaginó.
Junto a sus amigos, emprenderá un viaje más allá de las rejas de su ciudad, Creeks, con el objetivo de vengar a su madre. En el camino encontrará nuevos compañeros y aliados, enfrentará enemigos que pondrán a prueba su fuerza y vivirá una traición que cambiará todo.
Mirá bien la tapa: el roble, las cuatro lápidas, el campo de tulipanes rojos. No es un paisaje — es el lugar donde empieza todo, mil doscientos años antes de que Elaine naciera.
Una historia de fantasía, secretos y un amor prohibido acompaña a nuestra guerrera mientras descubre quién es… y qué está dispuesta a enfrentar.
Las primeras páginas
Así arranca el prefacio de Guerreros al Ocaso, mil doscientos años antes de que naciera Elaine.
—¡Ferit! —gritó una chica de pelo plateado y pecas, mientras disparaba una flecha.
El demonio se agachó, protegiendo su cuerno rojo, y vio cómo un ser de aspecto horroroso, con grandes colmillos y un cuerno, desaparecía detrás de él. Giró su cabeza para ver si había más enemigos. Al no encontrar ninguno, esperando ver a la peor y más malvada de los demonios, quien era horrorosa por dentro y fuera de su cuerpo, con unos colmillos bien grandes que podía llegar hasta bajo de su mentón, la que era mucho más fuerte que Ferit, no apareció. Levantó un poco de viento cuando sus pies chocaron con el suelo, para impulsar su cuerpo hacia arriba. Dejó que sus manos se movieran de un lado a otro para ocultar un poco su ubicación y se acercó levitando hacia donde estaba la joven de apenas unos veinte años, llena de picardía y vitalidad.
Ella podía vencer a todos los demonios con el poder que Ferit le había brindado para combatir junto su arco y flecha.
—Por favor, Samara, me podrías haber dado a mí —dijo él, mientras la tomaba de los brazos y comenzaba a levitar de nuevo.
Samara se aferró con fuerza al cuello del demonio mientras él atravesaba los árboles a toda velocidad. El viento le despeinaba el cabello y le helaba la piel, pero nada de eso importaba: ella no podía soltarse. Cada zigzag entre las ramas hacía que su corazón latiera más rápido, o era tanta la tentación de tener los labios del demonio tan cerca de los suyos.
Ferit dejó al descubierto sus cuernos por la vergüenza, por lo que Samara aprovechó para acariciarlos como si fueran lo más fascinante que había visto.
—Samara… deja de hacer eso —dijo, riendo, mientras comenzaba a descender hasta llegar en al césped.
—¿Por qué? —preguntó ella.
—Ya tenemos a Kleir y no podemos seguir tentando a la suerte, princesa mía. ¿O no ves cómo todos los de mi especie se pusieron contra nosotros? —respondió él, mientras pisaba los tulipanes y dejaba a la humana en el suelo.
Samara comenzó a hacer pucheros, colgándose del cuello de su demonio. Ferit le acarició los cabellos plateados y le dejó un beso en los labios. Luego, llevó una mano a su mejilla y le sonrió.
—Cada día que pasa estás más hermosa, Samara. —Continuó acariciando sus mejillas—. Aún falta para el amanecer… durmamos un rato.
El demonio caminó hacia donde se encontraba uno de los árboles rodeados de aquellas flores silvestres. La chica lo siguió y se sentó en el tronco e hizo que Ferit se sentara a su lado. Lo abrazó y cerró los ojos, quedándose dormida. Él le acarició sus cabellos y dejó unos pequeños besos en su frente, y se quedó dormido a su lado.
Mil doscientos años después, en la misma ciudad, una chica mira el bosque que tiene prohibido pisar.
«Cuando tengas veinte vas a poder ir, pero cuidado con los demonios.»
Lo que viene
Ya estoy escribiendo las que siguen. Seguime y te enterás antes que nadie.